Una vez, un cazador, despues de un largo día de caza se perdió en un inmenso
bosque. Estaba oscureciendo, asi que empezó a avanzar en una direccion única
para salir del bosque y orientarse. Despues de caminar mucho, encontro una
pequeña cabaña. Se dio cuenta que si seguía caminando, caería la noche y el
seguiría atrapado en el bosque, asi que decidio quedarse en la cabaña.
Entró, y no habia nadie dentro. Se desplomó en la unica cama que habia, y a
la mañana siguiente le explicaria al dueño lo que pasó. Se asombró por la
decoracion de la cabaña, estaba llena de retratos muy raros, con caras y
personas horrorosas. Estaban llenas de maldad y odio. El cazador se acosto
mirando a la pared, para no ver las horroríficas caras de los retratos.
Curiosamente, el fondo de la mayoria de los retratos era igual a las afueras de
la cabaña. A la mañana siguiente, el despertó cegado por una luz que le daba
justo en la cara. Se dio vuelta y vió que la cabaña no tenia ningun retrato,
solo tenía ventanas.
Una familia acababa de mudarse a una nueva casa cerca del bosque. Es una casa
más grande, en un pueblecito tranquilo, los niños tienen sitio para jugar y los
padres están tranquilos,... Todos estaban muy a gusto en su nuevo hogar. El
padre trabajaba y debía ausentarse de casa una semana de cada dos por motivos
laborales.
Una noche, mientras la madre leía en el salón, el hijo mayor
no estaba en casa, pero la hija más pequeña ya dormía. Cuando Carlos, el hijo
mayor, volvió a casa le comentó a su madre algo que le tenía preocupado de hace
días. Y es que llevaba días observando a Caterina, su hermana pequeña, mientras
dormía y ésta actuaba de forma extraña por la noche desde que se habían mudado a
la nueva casa.
La pequeña hablaba durante su sueño y estaba muy agitada y
nerviosa. Su madre no había observado nada, pero dijo que empezaría a hacerlo a
partir de ese momento. Cuando Carlos se marchaba a la cama, pasó delante de la
habitación de su hermana para echar una ojeada, y la vio sentada en la ventana
mirando fuera. Enseguida bajó a advertir a su madre. Subieron los dos y al verla
su madre pensó que probablemente la niña era sonámbula. La volvió a poner en la
cama.
Pero la historia se repitió noche tras noche y la pequeña niña
llegaba incluso a salir fuera de la casa para jugar en la parte trasera de la
casa, en el patio.
La madre cada vez estaba más inquieta a causa de su
comportamiento y decidió hablarlo con su marido a su vuelta. Ambos propusieron
llevarla al psiquiatra y que la tratase. Pero la niña continuaba yendo al patio
trasero, a intentar hacer en el suelo agujeros con su pala. Cavaba, cavaba...
siempre cavaba sin cesar. Y siempre en el mismo sitio. Los padres llegaron a
preguntarle a la niña dormida porqué hacía eso. La niña respondía que alguien le
pedía ayuda.
Tras varias semanas viendo a su hija cavar diciendo que oía
que la llamaban voces pidiendo ayuda, la familia no pudo más y decidieron cavar
ellos en el punto dónde cavaba la niña. Cavaban más y más profundo, intentando
encontrar una solución. Y la encontraron. En el punto donde la niña cavaba
encontraron la solución al porqué Caterina actuaba así. ¡Encontraron un
esqueleto de una niña! Escandalizados, llamaron a profesionales para hacer
una búsqueda y supieron que hacía dos años atrás desapareció una niña en el
pueblo. La buscaron durante mucho tiempo pero nunca la encontraron. De una sola
vez se habían resuelto ambos interrogantes.